Decidida, Tiana resolvió liberar aquel deseo. Pero Mama Odie le advirtió:

—Para liberarlo, tendrás que entrar en el corazón del pantano… donde la magia antigua aún respira. Y allí, no todos los deseos son bondadosos.

Naveen, por supuesto, insistió en acompañarla.

—¿Una aventura? ¡Por supuesto! Y esta vez prometo no convertirme en sapo… otra vez.

El viaje fue más difícil de lo que esperaban. Criaturas hechas de sombras aparecían, alimentadas por deseos egoístas olvidados. Intentaban confundir a Tiana, mostrándole visiones:

Un restaurante enorme, sin esfuerzo

Riqueza instantánea

Una vida perfecta, sin sacrificios

Pero Tiana conocía la verdad.

—Los sueños verdaderos requieren trabajo… y amor.

Con esas palabras, las sombras desaparecían.