El silencio después del ataque era tan profundo que Lía podía oír su propio corazón latiendo en los oídos. Aren se acercó lentamente, como si temiera asustarla.

—No deberías tener miedo de mí —dijo él, con una suavidad inesperada.

Lía levantó la mirada. —No tengo miedo de ti… tengo miedo de lo que hice.

Aren se arrodilló frente a ella. Sus ojos grises, antes fríos como metal, ahora brillaban con algo más cálido. —La luz no destruye —susurró—. La luz protege. Y tú naciste con ella.

Lía frunció el ceño. —¿Cómo puedes estar tan seguro?

Aren respiró hondo, como si estuviera a punto de revelar una herida antigua. —Porque yo también nací diferente. En mi mundo, los niños que muestran señales de poder son llevados al castillo para ser entrenados. Pero yo… yo no tenía luz. Solo sombras.

Lía sintió un aperto en el pecho. —¿Sombras?

—Sí. —Aren bajó la mirada—. Fui criado para luchar contra criaturas como la que viste. Para contener la oscuridad… incluso cuando parte de ella vive en mí.

Lía extendió la mão, tocando suavemente o braço dele. —Eso no te hace un monstruo.

Aren levantó la cabeza, surpreso pelo toque. —Mi propio reino no piensa lo mismo.

Por un instante, ninguno de los dos habló. O vento frio passou entre eles, mas o calor do toque permaneceu.

Aren continuó: —La luz y la sombra siempre han estado en guerra. Pero hay una profecía… una que dice que cuando ambos poderes se encuentren en equilibrio, un nuevo camino se abrirá. Un camino capaz de salvar nuestros mundos.

Lía sentiu o coração acelerar. —E você acha que… nós dois…

Aren aproximou o rosto do dela, devagar, como quem teme quebrar algo precioso. —Creo que tú eres la luz que mi sombra ha estado buscando.

Lía sentiu o rosto esquentar, mas não desviou. —Y tú… tú me hace sentir menos sola.

Aren sorriu pela primeira vez — um sorriso pequeno, quase tímido, mas real. —Entonces ven conmigo. No como elegida. No como guerrera. Sino como alguien en quien confío.

Lía respirou fundo. —Aonde vamos?

Aren se levantou e estendeu a mão para ela. —A descubrir quién eres realmente.

Lía segurou a mão dele. E naquele instante, a luz em seu peito brilhou de novo — suave, quente, como se respondesse ao toque dele.

Este é o último capítulo disponível... por enquanto! A história ainda não acabou.